FAQS DE LETRAS VIRTUALES:
PREGUNTAS USUALES SOBRE EL TALLER
Como todo taller virtual que se precie, nos adelantamos a las preguntas clásicas para evitar pérdidas de tiempo propias y ajenas a bordo de e-mails interminables (aunque sépase que son muy bienvenidas las consultas que rebasen los límites naturales de estas FAQS). Supongamos que alguien pregunta:
P: ¿Es necesario saber bastante de internet para cursar el taller? ¡Soy una viejecilla de 83 años, inexperta en estos asuntos modernos!
R: No hay que saber gran cosa: sólo aprender a utilizar el correo electrónico y quizás un procesador de textos tipo Word. También un navegador como el Internet Explorer o el Netscape para poder conectarse a nuestro foro en Yahoogrupos y utilizar los espacios específicos del taller. Todo es muy sencillo: con un nieto nerd que le explique en media hora, ya se sentirá lista para embarcarse.
P: ¿Puedo cursar el taller aunque sea un burro para escribir? Me encanta la literatura, pero la verdad es que soy médico/plomero/profesor de canto y creo que voy a hacer el ridículo…
R: El taller está pensado para todo público; no es necesario leer en tertulias literarias ni fumar en pipa para recorrer esta propuesta. Se trata de desarrollar las capacidades de la imaginación, y eso nos sirve a todos, escritores o no.
P: ¿Tendremos que comunicarnos con un robot o hay profesores? (con esto de internet nunca se sabe…)
R: Nada de robots: gente de carne y hueso, sólo que a kilómetros y detrás de los monitores. Podría decirse que el trabajo de este taller virtual es incluso más personalizado que el de un taller en vivo o presencial. El trajinar del día a día está a cargo de Gabriela Onetto, alguien con más carisma que R2D2 y Robocop juntos.
P: Soy un profesional exitoso, terriblemente ocupado por las cosas importantes de la vida. ¿Qué pasa si a la mitad del curso tengo que salir de viaje?
R: El taller tiene una duración establecida de 3 meses, luego de los cuales se concede un “plazo de gracia” de 15 días para enviar alguna consigna que haya quedado sin resolver y tener derecho a evaluación. El ritmo semanal no es difícil de mantener, y al ser por internet es relativamente sencillo estar al día desde cualquier lugar que uno se encuentre. Pero tomamos en cuenta las situaciones excepcionales y -siempre que sea de común acuerdo- hay un marco de flexibilidad para acordar soluciones.
P: ¿Cómo sé lo que tengo que hacer una vez inscripto en el taller, si no es como presentarse a un salón de clases? ¿Cómo funciona un taller virtual, a grandes rasgos?
R: No te preocupes que no te dejaremos huérfano en el medio del ciberespacio: recibirás instrucciones oportunamente en cada etapa. Sobre el funcionamiento práctico, los miércoles recibirás tu consigna (o ejercicio a realizar) y tendrás una semana para enviarla resuelta. Contando desde el día en que la envíes, te enviaremos la evaluación correspondiente a ese ejercicio en el correr de otra semana. Los textos se pueden, además, compartir y comentar con los otros integrantes del taller.
P: ¿Hay alguna sanción por no entregar la consigna resuelta en el plazo de la semana? O mejor dicho: ¿igual la aceptan y la evalúan? ¡Ya me conozco y sé que a veces no puedo mantener la agenda al día!
R: Bueno, no hay sanciones por mandar tarde, pero por razones de administración del tiempo del coordinador, la evaluación de tu consigna puede postergarse un poco para darle prioridad a quienes mandaron a tiempo.
P: ¡Qué bueno esto del taller! Así les podré mandar unos cuentos que escribí para que me corrijan ortografía, gramática y todo eso…
R: Stop! En este taller no corregimos los ejercicios ni hacemos una evaluación de su valor literario (aunque a veces vaya como extra); sólo nos ocupamos de diagnosticar hasta qué punto fue cumplida cada consigna (como escalas de un viaje) y de orientar al alumno para que pueda ir encontrando su estilo personal. Pero tenemos nuestro servicio de Pre-publicaciones y Concursos donde podemos presupuestarte todas las correcciones que necesites :-)
P: ¿De qué forma participa Mario Levrero? ¿Puedo mandarle un texto mío para que lo lea?
R: Con todo el dolor de mi alma, tengo que decirte (y todavía me cuesta creerlo) que Mario murió el 30 de agosto de 2004. Y sí, sigue por aquí de alguna manera, aunque no asesore ni participe directamente como antes. Para empezar, Levrero fue quien diseñó este curso y lo adaptó a la modalidad virtual modificándolo según la experiencia. Cuando armamos el taller tal como funciona ahora, inventamos lo de “invitado especial” como una forma de nombrar su vínculo con el proyecto y su constante monitoreo. Sus formas de participar no estaban definidas previamente: podía ser integrar una polémica espontánea de los alumnos, hacer una evaluación o el ajuste de una evaluación, prestarse a que los alumnos le hicieran una entrevista preguntando sus inquietudes, y todo lo que se nos ocurría in situ.
Antes yo le decía a los alumnos que, como poder, podían mandarle un texto de su autoría. “Ahora bien, no es seguro que lo pueda leer, o cuándo lo pueda leer, pero Mario es un tipo muy generoso. Como sea, que pueda leer tu texto no sería una prestación de este taller: sería un regalo de él.”
P: ¿El narrador va siempre en tercera persona, o también es válido usar la primera?
R: ¿También? En este taller narrar en primera persona es el pan nuestro de cada día, nuestra más insistente recomendación para los que empiezan. Si al final del curso no quedas convencido de las bondades de la primera persona, puede que nos haya faltado echar aceite en el engranaje. O puede que seas un cabeza dura…
P: Quiero hacer el taller, pero me dejé estar y ya estamos en julio/marzo/noviembre. ¿No será muy tarde para empezarlo? ¿Me pierdo de algo si entro ahora?
R: ¡Bienvenido al conveniente mundo de internet! Puedes entrar en cualquier momento del año, no perder nada y aún así conocer a los otros alumnos en plan de igualdad. Cada uno su caminito…
P: Soy increíblemente fea/hermosa/enana/bigotuda y me siento cohibida al integrar un grupo humano nuevo. ¿Tendré que mandar mi foto y hablarles, brrrrr, o podré pasar más desapercibida?
R: Esos fastidios guárdalos para un salón de clases real, con gente visible. Aquí puedes ser quien quieras ser, no mostrar tu foto ni decir jamás tu edad. Nadie se fijará en tu ropa ni en tu risa chillona: internet obliga a que la gente se vea en términos más “espirituales”.
P: A mí me da miedo que gente desconocida sepa mi nombre real y mis datos. ¿Puedo firmar con un seudónimo o está mal visto?
R: Lo mismo que a la anterior: está en tu preferencia. Y si estuviera mal visto usar seudónimos tendríamos que haber expulsado al creador, Mario Levrero (el señor se llamaba Jorge Varlotta). Aquí cada uno usa lo que le queda cómodo, con tal de que use siempre la misma identidad. El nombre real también vale, a propósito…
P: ¿Y cómo haría para pagar, si no nos vamos a ver nunca?
R: Eso depende del país donde residas y de la cantidad que pienses enviar (cuota mensual o curso completo). En muchos países utilizamos el servicio de Western Union que te cobra una comisión fija, por lo que realmente vale la pena cuando planeas girar la totalidad del curso. Por pago mes a mes, una mejor opción es PayPal, un sistema seguro de pago online que sólo te pide registrarte para poder pagar con tarjeta de crédito o transferencia de banco. En el caso de Uruguay y México, tenemos la posibilidad de depósito directo en cuenta bancaria, sin ningún extra.
P: No sé cómo decirlo sin ofender, pero… ya que se hace por adelantado… ¿qué garantía tengo yo de que una vez que pague, ustedes no se esfumarán y adios taller?
R: Seríamos muy tontos ¿no te parece? (y si vieras la cantidad de alumnos que regresan para cursar otros niveles del taller, más aún). El que hace una cosa como esa la podrá hacer sólo una vez porque enseguida se “quema”: ¡internet es un conventillo! Aparte de las consideraciones éticas, en nuestro caso particular perderíamos el esfuerzo de años de trabajo motivando gente a escribir. Y estarás de acuerdo en que el nombre de Mario Levrero ligado al proyecto es una garantía adicional.
P: ¿No es peligroso publicar en internet, donde cualquiera podría ver mis textos y robárselos?
R: Nuestra lista de correos sólo permite el ingreso a los alumnos registrados, y en esa zona es donde se puede publicar el material que ustedes nos mandan. Partimos de la base, además, de que el mero hecho de publicar un texto cuando se conoce la identidad real del autor es ya una forma de protección de sus derechos (copyright). Y por nuestra parte, hay absoluto profesionalismo así que no hay nada que temer.
P: He oído que a veces dan hasta 3 consignas extra. ¿Cómo es eso y qué hay que hacer para ganarlas? ¿Se cobran aparte?
R: No, las consignas extra son sin cargo alguno. No se las damos a todo el mundo: sólo cuando el trabajo del alumno durante los tres meses del taller ha sido impecable. Esto se refiere a la calidad, dedicación y puntualidad; el premio es de una a tres consignas más, según el caso.
P: Muy lindo, tres meses de un taller fantástico…¿y luego qué?
R: ¡Ah, el taller de Levrero nunca termina! Además del taller básico de motivación literaria, hay un nivel 2 y un nivel 3 que continuan el mismo trabajo con consignas un poco más complejas. Pero los cursos pueden repetirse; de hecho es muy frecuente que las mismas consignas encaradas por segunda vez generen textos de mayor riqueza. Es como si el curso pasara a operar a mayor profundidad, tal vez por asentamiento de lo adquirido en la etapa anterior. A estos cursos repetidos les llamamos “talleres B” (1B, 2B y 3B) y se les cambia las frases disparadoras y las imágenes con respecto a la versión original. Otra alternativa es el curso de Gabriela para los interesados en sueños, arquetipos, mitología y otras motivaciones para la escritura personal: Taller de creatividad y mundo simbólico para escritores
P: ¿Aún con preguntas?
R: Entonces escríbenos a: talleres@onetto.net y te contaremos los secretos.